Baños árabes: bienvenido al imperio de los sentidos

El hammam es un sitio de encuentro de amigas, de charlas, de relajación, de alivio del estrés. En Marruecos las mujeres con cierta edad ya no suelen ir a los cafés y a los bares a tomar algo porque está mal visto. El hammam entonces les permite juntarse con amigas y salir de la rutina diaria

Amal Boualala Silva, marroquí afincada en Madrid desde hace varios años, cuenta a Madrider en qué consisten los rituales del hammam, también conocido como “baños árabes”, que en una versión un tanto adaptada se pueden disfrutar también en la capital.

Hammam Al Andalus

Foto de Hammam Al Andalus

Mientras en España se define más como un centro de spa, un capricho que uno quizá se permite de vez en cuando, sobre todo durante los meses de frío, el hammam en Marruecos es muy asequible. “Hay un hammam en cada barrio, no es nada caro y las mujeres suelen ir una vez a la semana”. Muchas veces se trata de una oportunidad de ducharse y hacerse tratamientos de belleza en mejores condiciones de lo que sería posible en la propia casa.

Pero los baños árabes no solo son instalaciones para asearse, también son un importante punto de encuentro, tanto para mujeres como para hombres. Sin embargo, como explica Amal, nunca irían juntos: “El hammam es por separado. Las mujeres suelen ir de día, los hombres de noche”.

Dentro del hammam

En Marruecos el hammam está dividido en cuatro espacios. El primero es la entrada, donde hay una pequeña recepción para pagar y se compran algunas cosas necesarias para el ritual: sabun beldi (jabón en forma de crema), rasul (arcilla que se usa tanto para el pelo como para el cuerpo), cepillos para el pelo y guantes para la exfoliación.

Esta primera sala también es el lugar donde las mujeres que trabajan en el hammam se toman un té y charlan hasta que alguien las llama para realizar un tratamiento. Es también aquí dónde las mujeres se quitan la ropa para entrar. “A diferencia de los spas en España, en los baños árabes en Marruecos no se suele entrar con bañador”, nos cuenta Amal sonriendo.

Las siguientes tres divisiones son salas de diferentes temperaturas. La más fría se adapta mejor a las necesidades de personas con problemas de salud y que no aguantan mucho el calor. La siguiente es más caliente que la anterior y suele llenarse bastante, ya que la temperatura es muy agradable. La última es casi como sauna y contiene está el berma, una especie de piscina de la que se coge agua en cubos para lavarse.

Hammam Al Andalus

Sala fría. Foto de Hammam Al Andalus

El ritual

“Primero se limpia con agua el sitio donde uno va a sentarse”, explica Amal, “luego se aplica el jabón por todo el cuerpo. Se trata de un jabón natural con propiedades de exfoliación. Después de aclarar con abundante agua, se hace una exfoliación para quitar todas las impurezas y grasas. Este tratamiento es mejor realizarlo en la sala más caliente, ya que las altas temperaturas producen una vasodilatación y facilita así la exfoliación”.

Después se lava el pelo con champú y rasul, que le da mucha suavidad, y se aplica también en el cuerpo. Para terminar se usa un gel de baño. “Del hammam salgo muy ligera, como nueva”, cuenta Amal, “y no solo nos gusta acudir por los tratamientos o la suavidad de la piel. También es un importante lugar de encuentro entre amigas que permite salir de la rutina para intercambiar experiencias y contarse las alegrías y las penas”.

Si el próximo viaje a Marruecos todavía queda lejos…

Para establecer un primer contacto con el mundo de los baños árabes no hace falta viajar lejos. En el corazón de la ciudad, sobre un aljibe centenario en el barrio de la Almudena se encuentran los baños árabes de Mayrit, como se llamó a Madrid en época andalusí. Una atmósfera cálida con música suave de fondo y diferentes aromas invitan a relajarse en la sala de vapor, las piscinas de agua templada y caliente y a estimularse en agua fría en medio de una arquitectura andalusí que respira historia.

Para terminar la experiencia de los sentidos hay una sala de té donde tomar tranquilamente un vasito de dulce té de menta. También se puede disfrutar de un masaje, realizado con aceites aromáticos de rosa, lavanda, ámbar rojo o violeta. En la zona de los Aromas del Hammam se puede conocer las propiedades de cada uno para su elección.

Hammam Al Andalus

Sala caliente. Foto de Hammam Al Andalus

¿Te han entrado ganas de vivir esta experiencia en tu ciudad?

¿Dónde? Hammam Al Andalus, C/Atocha, 14, 28012 Madrid

Horarios: De lunes a domingo 10 – 24 horas

Julia Karrer / julia@madrider.es

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